Generalmente, no se puede sentar en las de un museo. Pero en una galer铆a del Museo de Arte Contempor谩neo de Chicago 鈥攓ue actualmente est谩 ambientada para parecerse a un bar de karaoke, completo con bola de discoteca, escenario y una rockola鈥 tres sillas de pl谩stico, tapizadas con el rostro de la superestrella puertorrique帽a , te esperan para que descanses entre canciones.
Como parte de la exposici贸n 鈥溾, las sillas son obra de la artista Edra Soto, quien transforma los objetos de su infancia y el dise帽o y la arquitectura cotidianos de Puerto Rico en obras de arte y espacios que evocan la vida en la peque帽a isla. Ha montado ventiladores de caja plana que mantienen frescas a las familias con formas de cruces cristianas; ha interpretado las coloridas y omnipresentes verjas de hierro que delimitan el hogar y la calle en esculturas imponentes; y ha colocado peque帽as mirillas en sus esculturas que revelan discretas fotos de casas puertorrique帽as en su interior.
鈥淭odos estos objetos tienen sus ra铆ces en el hogar鈥, dijo en una videollamada desde su casa en Chicago, explicando que siempre piensa en ellos 鈥渄e una manera que va m谩s all谩 de su funci贸n asignada鈥.
En conjunto, sus obras suelen crear espacios contemplativos y, 煤ltimamente, ha profundizado m谩s en lo espiritual, con su propia educaci贸n cat贸lica influyendo en el atrio 鈥渢ipo tabern谩culo鈥 que es central en su en el Museo de Arte Contempor谩neo Kemper en Kansas City, as铆 como en su m谩s reciente exposici贸n en el Museo de Arte de Puerto Rico.
Su serie de sillas de Bad Bunny, entonces, o 鈥渟illas BB鈥, hechas durante el 煤ltimo a帽o y medio, son quiz谩s representativas de un tipo diferente de devoci贸n, ya que el cantante puertorrique帽o ha alcanzado niveles asombrosos de fama. (Su 谩lbum de 2022, 鈥淯n verano sin ti鈥, es el 谩lbum m谩s reproducido en la historia de Spotify en sus 20 a帽os de existencia). En 鈥淒ancing the Revolution鈥, 茅l aparece varias veces en la muestra, que est谩 dedicada a la historia visual y el poder pol铆tico de la m煤sica y el baile caribe帽os. La exposici贸n surgi贸 tras el verano de 2019, cuando protestas masivas por a帽os de corrupci贸n gubernamental llevaron a la renuncia del gobernador Ricardo Rossell贸; manifestaciones en las que Bad Bunny se convirti贸 en una al pausar su gira para unirse al movimiento. En una fotograf铆a monumental de la exposici贸n, 茅l se yergue sobre la multitud en San Juan ondeando la bandera puertorrique帽a, evocando 鈥淟a Libertad guiando al pueblo鈥 de Delacroix, explic贸 la curadora Carla Acevedo-Yates durante un recorrido por la exposici贸n.
Para Soto, le ha impresionado la manera inteligente y significativa en que Bad Bunny se comunica con los puertorrique帽os; literalmente, como record贸 su el a帽o pasado, donde present贸 las principales noticias e incluso el pron贸stico del tiempo. Sus 鈥渟illas BB鈥, tapizadas con telas piratas que muestran al cantante con gafas de sol y cortes de cabello rapados, han sido un gui帽o ir贸nico tanto a la silla pl谩stica blanca omnipresente en la isla como a la profunda conexi贸n del artista con su hogar. Adem谩s de sus apariciones en el Museo Kemper y el MCA de Chicago, las con ventiladores de caja en la feria de arte EXPO Chicago el a帽o pasado, atrayendo multitudes y c谩maras de noticias.
鈥淭uve esta idea un a帽o entero antes de hacerlas鈥, dijo. 鈥淓staba dudando de m铆 misma. Pensaba que tal vez era demasiado obvio鈥.
Pero los amigos se comunicaron emocionados con Soto cuando Bad Bunny lanz贸 el ahora hist贸rico y galardonado 谩lbum con un Grammy 鈥淒eb铆 tirar m谩s fotos鈥. La portada del 谩lbum mostraba dos sillas de jard铆n blancas vac铆as, un s铆mbolo evocador del hogar y la pertenencia en Puerto Rico, y tambi茅n ten铆an un significado para la pr谩ctica de Soto. Durante la 煤ltima d茅cada, ella tapiz贸 sillas de pl谩stico con toallas vibrantes de tigres y selvas exuberantes que se hab铆an exhibido en muestras y sobre las que hab铆an escrito publicaciones de arte. Sus sillas estaban inspiradas en el propio negocio de muebles de su esposo, pero con la idea de que sus materiales ser铆an diferentes.
鈥淓l mobiliario con el que crec铆 era de mimbre y pl谩stico鈥, explic贸. 鈥淢e pregunt茅 c贸mo se ver铆a mi silla si yo hiciera una silla鈥. Dijo que no pod铆a identificarse con materiales de alta gama, y comenz贸 a pensar en la fantas铆a del lujo tanto en la pr谩ctica de la tapicer铆a como en las im谩genes coloridas, aunque culturalmente inexactas, asociadas con los tr贸picos.
No demasiado obvio, entonces, decidi贸 ella, poner la cara de la estrella m谩s grande de Puerto Rico en las sillas. Despu茅s de todo, r谩pidamente se hab铆an vuelto centrales en su propia iconograf铆a visual, y representativas de la mercader铆a kitsch que inspiran las celebridades cuando su fanaticada se vuelve ferviente. Record贸 una tienda cerca de su estudio que estaba llena 鈥渄e arriba a abajo鈥 con im谩genes de su rostro en toda la mercanc铆a. 鈥淓ra (como) alucinar; era incre铆ble鈥, dijo.
Pero esa tienda ya no exist铆a, y Soto compr贸 las telas en l铆nea para su conjunto de sillas, unas 15 en total. Desde entonces no ha podido encontrar m谩s de las mismas, tal vez por la popularidad de Bad Bunny, o quiz谩s por cuestiones de derechos de autor. Por eso, el conjunto es, sin querer, una edici贸n limitada por ahora, y en el MCA Chicago, las tapiz贸 de nuevo con pl谩stico para mantenerlas seguras. Los visitantes pueden sentarse mientras recorren la exposici贸n, o durante las noches de karaoke que planea el museo.
鈥淣o puedo recrearlas tal como son. Me encanta la calidad de la tela barata, simplemente como una est茅tica muy espec铆fica鈥, dijo. En un momento, pens贸 que las hab铆a encontrado de nuevo, solo para decepcionarse al final. 鈥淒e hecho, volv铆 a pedirlas y nunca llegaron. No s茅 qu茅 pas贸 con mi dinero鈥, explic贸, riendo.
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