M谩s all谩 de los l铆mites de una de las ciudades m谩s grandes del planeta, se extiende una franja de antigua selva tropical y costa que sigue siendo, en gran medida, desconocida para los viajeros internacionales.
Los cerca de 595 kil贸metros de costa monta帽osa y pr谩cticamente intacta del estado de Sao Paulo se encuentran bajo el dosel de la Mata Atl谩ntica, el segundo ecosistema con mayor biodiversidad de Am茅rica, despu茅s de la Amazon铆a.
El 谩rea metropolitana de Sao Paulo alberga a m谩s de 21 millones de personas y la expansi贸n urbana supera los 30 millones. Sin embargo, a solo dos o tres horas por carretera de esta megaciudad brasile帽a hay cascadas, playas casi desiertas y acogedores pueblos pesqueros donde el ritmo de vida sigue marcado por la luna y las mareas.
鈥淟os viajeros que llegan hasta aqu铆 suelen volver鈥, afirma Adriano Camolez, gu铆a tur铆stico en la espectacular isla de Ilhabela, ubicada en el Litoral Norte. Camolez creci贸 en la Baixada Santista, a unos 105 kil贸metros al sur de Ilhabela en l铆nea recta, y ha pasado toda su vida viajando de un lado a otro de la isla.
El paisaje de la costa paulista es tropical e imponente y, durante gran parte del a帽o, sorprendentemente poco concurrido. Fuera de Navidad, A帽o Nuevo, Semana Santa o las vacaciones escolares de julio, es totalmente posible tener una cascada, o incluso una playa, solo para uno. La mayor铆a de los visitantes son personas que llegan desde la ciudad de Sao Paulo para pasar el fin de semana, surfistas en busca de buenas olas y un flujo constante de observadores internacionales de aves atra铆dos por las especies raras y migratorias de la regi贸n.
Se trata de un territorio extenso, pero basta recorrer un tramo de esta costa para encontrarse bajo helechos arborescentes gigantes de unos 18 metros de altura, lanzarse a cascadas, nadar en bah铆as con forma de media luna y r铆os de aguas cristalinas, o admirar resistentes orqu铆deas que parecen sonre铆r al sol de la ma帽ana.
La costa del estado se divide en tres sectores.
El Litoral Norte, que comprende las ciudades de Ubatuba, Caraguatatuba, Sao Sebastiao, Maresias y la isla de Ilhabela, cubierta casi por completo por la Mata Atl谩ntica, es el lugar donde la cordillera de Serra do Mar desciende directamente hasta el mar, formando calas escondidas y una cultura del surf con fuerte identidad propia.
La Baixada Santista, el tramo central encabezado por la ciudad portuaria de Santos, es la zona m谩s urbanizada, aunque conserva atractivos como la relajada localidad surfera de Praia do Tombo, en Guaruj谩, una de las playas m谩s cercanas a la ciudad de Sao Paulo.
M谩s al sur se encuentra el Litoral Sul, que abarca Iguape, Canan茅ia e Ilha Comprida. Es una regi贸n incluso menos visitada que el Litoral Norte y mucho m谩s tranquila que la zona central. Su paisaje est谩 formado por manglares y estuarios protegidos dentro del 脕rea de Protecci贸n Ambiental Canan茅ia-Iguape-Peru铆be.
En conjunto, estas tres regiones conservan algunos de los fragmentos mejor preservados de la Mata Atl谩ntica que quedan en Brasil, en gran parte porque el relieve escarpado hizo inviable desde el inicio el establecimiento de grandes plantaciones coloniales, como las de ca帽a de az煤car y caf茅 que transformaron buena parte del resto del pa铆s. El terreno es demasiado accidentado para la agricultura extensiva o para la expansi贸n urbana que caracteriza al interior del estado de Sao Paulo.
La majestuosidad de estas playas escondidas no ser铆a posible sin la Mata Atl谩ntica, el bioma que alguna vez cubri贸 casi toda la costa de Brasil y que hoy sobrevive en fragmentos dispersos que representan aproximadamente el 7 % de su extensi贸n original. El estado de Sao Paulo protege cerca de la mitad de los remanentes de este ecosistema bajo alg煤n r茅gimen de conservaci贸n, una proporci贸n significativamente mayor que la de la mayor铆a de los estados brasile帽os.
Lo que queda sigue siendo extraordinariamente rico en biodiversidad. Los cient铆ficos han documentado m谩s de 20.000 especies de plantas, de las cuales cerca de 8.000 no existen en ning煤n otro lugar del mundo. En una sola parcela de una hect谩rea en el sur del estado de Bah铆a, investigadores llegaron a identificar m谩s de 450 especies diferentes de 谩rboles.
La Mata Atl谩ntica tambi茅n alberga cientos de especies de aves, anfibios, mam铆feros y peces exclusivos de este ecosistema. Organizaciones dedicadas a la conservaci贸n la consideran uno de los puntos cr铆ticos de biodiversidad m谩s importantes del planeta.
Recorrer sus senderos es un sue帽o para los amantes de la naturaleza. El dosel del bosque protege tucanes, coloridas tangaras y aves rapaces. Tambi茅n es posible observar tit铆es le贸n dorados, peque帽os monos de pelaje rojizo, y colibr铆es que solo habitan este bioma, una recompensa para quienes recorren el bosque con calma.
Frente a la costa, las aguas son hogar de delfines, ballenas migratorias, tortugas marinas, rayas y aves marinas, lo que convierte al Litoral Norte. En el coraz贸n del Litoral Norte se encuentra Ilhabela, un municipio insular donde m谩s de 300 cascadas descienden entre un bosque protegido en su mayor parte. Algunas pueden estar en uno de los lugares m谩s confiables de Brasil para observar vida marina sin necesidad de participar en una expedici贸n especializada.
En el coraz贸n del Litoral Norte se encuentra Ilhabela, un municipio insular donde m谩s de 300 cascadas descienden entre un bosque protegido en su mayor parte. Algunas pueden visitarse tras una corta caminata; otras requieren recorridos exigentes.
La isla tambi茅n es considerada la capital de la vela en Brasil y cada a帽o alberga algunas de las regatas m谩s importantes de Am茅rica Latina. Se puede llegar en embarcaci贸n privada, taxi acu谩tico o, con mayor frecuencia, en el ferry gratuito que parte desde Sao Sebastiao.
Camolez, propietario de Buenaventura Turismo, realiza ese trayecto pr谩cticamente todos los d铆as.
鈥淐rec铆 junto a la isla, dejando una parte de mi propia historia en cada playa y en cada cascada鈥, afirma. Camolez es cai莽ara, integrante de una comunidad tradicional costera presente en los estados de Sao Paulo, R铆o de Janeiro y Paran谩, cuyos habitantes descienden de pueblos ind铆genas, colonizadores portugueses y africanos. Su identidad est谩 profundamente ligada al mar y a los conocimientos transmitidos de generaci贸n en generaci贸n.
La playa de Bonete, en el extremo sur de Ilhabela, solo puede alcanzarse tras una caminata de cinco horas o un recorrido de aproximadamente una hora en bote por mar abierto, guiado por experimentados navegantes cai莽aras. Es un lugar famoso para observar las estrellas gracias a la ausencia total de contaminaci贸n lum铆nica. La peque帽a comunidad tiene apenas unas 300 personas y un reducido n煤mero de alojamientos con hamacas. Funciona completamente con energ铆a solar y es conocida por Dojo Bonete, un proyecto comunitario de jiu-jitsu dirigido por voluntarios.
No obstante, la historia de Ilhabela es mucho m谩s profunda que sus cascadas, explica Camolez. Durante el per铆odo imperial, miembros de la realeza portuguesa, incluido Dom Joao VI, pasaron por la isla. Adem谩s, all铆 funcionaron dos de los 煤ltimos puertos utilizados para el tr谩fico de personas esclavizadas en Brasil: Praia da Fome, accesible 煤nicamente por barco, y Praia de Castelhanos, a la que se puede llegar por barco, sendero o veh铆culos especializados. Ambos dejaron de operar tras la abolici贸n de la esclavitud en 1888.
Muy cerca de la costa permanece el pecio del Pr铆ncipe de Asturias, un lujoso transatl谩ntico que se hundi贸 en menos de tres minutos en 1916 y donde murieron m谩s de 500 personas. Hoy contin煤a atrayendo a buzos y forma parte de lo que los centros de buceo locales conocen como la 鈥渃apital brasile帽a de los naufragios鈥.
Solo Ilhabela cuenta con decenas de sitios para bucear, desde las aguas poco profundas y tranquilas de Ilha das Cabras, repletas de corales, esponjas y tortugas marinas, hasta lugares m谩s profundos y t茅cnicos como los restos de los cargueros Aymor茅 y Vel谩squez, completamente colonizados por peces y corales.
Quienes se aventuran mar adentro, hacia el archipi茅lago de Alcatrazes, frente a Sao Sebastiao, tienen buenas posibilidades de nadar junto a diversas especies marinas. En cambio, las aguas m谩s tranquilas cercanas a las islas de Ubatuba son muy populares para quienes obtienen sus primeras certificaciones de buceo.
A lo largo de la costa paulista hay playas que rara vez aparecen en los itinerarios internacionales.
Una de ellas es Praia Brava do Camburi, situada cerca de la frontera con el estado de R铆o de Janeiro y accesible 煤nicamente por senderos. A unos 30 minutos por carretera se encuentra Itamambuca, cerca de Ubatuba, considerada una de las playas con olas m谩s constantes de los cerca de 8.000 kil贸metros de litoral brasile帽o.
La forma m谩s sencilla de descubrir varios de estos paisajes en un solo recorrido es la Trilha das Sete Praias o Sendero de las Siete Playas, cerca de Ubatuba, en el Litoral Norte. El recorrido, de unos 10 kil贸metros, conecta siete playas de arena blanca mediante un camino que asciende y desciende unos 600 metros de desnivel acumulado. Muchos gu铆as lo consideran exigente debido a sus tramos estrechos y resbaladizos, por lo que recomiendan utilizar calzado resistente.
Los excursionistas con experiencia pueden recorrerlo sin gu铆a. La mayor铆a tarda entre cinco y seis horas a un ritmo constante, aunque quienes se detienen a nadar en cada playa suelen necesitar entre siete y ocho horas.
Resulta dif铆cil elegir el mayor atractivo del recorrido, aunque el mirador sobre Praia do Cedro, con piscinas naturales de aguas cristalinas ideales para hacer snorkel y descansar, suele ser el favorito. Muchos visitantes realizan el trayecto de ida y vuelta a pie, aunque tambi茅n es posible regresar en barco. Los meses m谩s recomendables para hacerlo son de mayo a agosto, cuando el clima suele ser m谩s fresco y seco.
A casi tres horas m谩s al sur por la carretera costera se encuentra Maresias, cerca de Sao Sebastiao, con un ambiente surfista mucho m谩s activo. Praia do Tombo, en Guaruj谩, est谩 algo m谩s de dos horas m谩s al sur.
M谩s all谩 de Guaruj谩, el relieve monta帽oso se vuelve menos abrupto y aparecen peque帽os pueblos que quiz谩 no sean conocidos como destinos de surf, aunque pr谩cticamente todos sus habitantes practican este deporte. En Peru铆be, los visitantes se re煤nen en la playa para contemplar la salida de la luna llena o recorren comunidades apartadas como Praia do Guara煤, las dunas de Juruva煤va y Praia do Maruj谩, en Ilha do Cardoso, donde la selva se abre paso entre manglares, estuarios y playas pr谩cticamente vac铆as.
El surf lleg贸 a esta costa a finales de la d茅cada de 1960, cuando una familia de Praia do Ten贸rio import贸 una de las primeras tablas de la regi贸n. Durante la d茅cada de 1970, Ubatuba comenz贸 a organizar algunos de los primeros festivales nacionales de surf de Brasil.
Desde entonces, Ubatuba ha conservado el t铆tulo de capital del surf del pa铆s, en parte gracias a que Ilhabela modifica el oleaje mar adentro y favorece la formaci贸n de sus olas.
Tierra adentro, en las monta帽as que se levantan detr谩s de estas playas, se encuentran algunos de los quilombos del estado, comunidades fundadas por personas anteriormente esclavizadas que escaparon y establecieron asentamientos libres, varios de los cuales existen desde antes de la abolici贸n de la esclavitud.
Solo Ubatuba cuenta con cuatro comunidades quilombolas reconocidas, entre ellas Ca莽andoca y Camburi. M谩s al sur, en el bosque del valle de Ribeira, un colectivo quilombola recibe visitantes en comunidades como Ivaporunduva, donde es posible pasar la noche, compartir comidas caseras y conocer de primera mano la historia de resistencia de la regi贸n.
El pescado que llega a la mesa cai莽ara suele haber sido capturado esa misma ma帽ana. Entre las especies m谩s comunes figuran la tainha o lisa, especialmente apreciada durante la temporada invernal; la garoupa o mero; el ca莽ao, un peque帽o tibur贸n que suele prepararse empanizado o guisado; y el robalo y la pescada, presentes en restaurantes de toda la costa.
El plato emblem谩tico del Litoral Norte es el peixe azul-marinho, preparado con pescado fresco 鈥攇eneralmente mero o ca莽ao鈥 cocinado con pl谩tano verde en un caldo que adquiere un intenso color azul durante la cocci贸n. Se sirve acompa帽ado de arroz blanco y pirao, una espesa crema elaborada con el mismo caldo del pescado. Tambi茅n son habituales las caldeiradas, abundantes guisos preparados con distintas especies capturadas ese mismo d铆a.
La Mata Atl谩ntica tambi茅n aporta sabores 煤nicos. En los patios de las casas y en los bordes del bosque crecen frutas que rara vez llegan fuera de los mercados locales, como la jabuticaba, que brota directamente del tronco del 谩rbol; la pitanga, de sabor 谩cido; el ara莽谩; la uvaia; y la guabiroba, pariente cercana de la guayaba.
Las peque帽as helader铆as de la costa convierten estas frutas en helados artesanales que suelen servirse junto al popular a莽a铆, preparado con una textura espesa y acompa帽ado de granola o banana.
Existen autobuses desde Sao Paulo y R铆o de Janeiro, aunque una opci贸n m谩s flexible es BlaBlaCar, la plataforma de viajes compartidos que conecta a pasajeros con conductores que realizan el mismo trayecto. No obstante, alquilar un autom贸vil ofrece mayor libertad para descubrir playas poco concurridas.
Sea cual sea el medio de transporte elegido, conviene tener precauci贸n. La carretera costera es estrecha, bordea acantilados y tiene curvas pronunciadas, especialmente peligrosas despu茅s de la lluvia. Tambi茅n es recomendable protegerse de los borrachudos, peque帽os insectos negros muy comunes en Ilhabela y sus alrededores, cuyas picaduras pueden causar picaz贸n durante varios d铆as. Son tan persistentes que incluso dieron origen a un repelente muy popular en la regi贸n, Citroilha, casi tan solicitado como una cerveza Brahma bien fr铆a.
La oferta de alojamiento es amplia y se adapta a distintos presupuestos. Davila Hostel, en Ilhabela, ofrece un ambiente bohemio ideal para quienes buscan conocer otros viajeros. Canto Bravo, tambi茅n en Ilhabela y alimentado con energ铆a solar, brinda una experiencia m谩s sencilla en la aislada playa de Bonete.
En Maresias, Pousada Pitaya recibe principalmente a surfistas y todas sus habitaciones cuentan con hamacas con vista a las monta帽as. Quienes buscan una experiencia m谩s refinada pueden optar por Pousada Picinguaba, instalada en un antiguo pueblo pesquero cerca de Ubatuba y considerada uno de los hoteles boutique m谩s destacados de la regi贸n.
Tombo Beach Hostel, en Guaruj谩, cerca de Santos, es una alternativa econ贸mica para quienes desean hospedarse relativamente cerca de la ciudad.
M谩s al sur, cerca de Ilha do Cardoso y Guara煤, Pousada Villa dos Golfinos ofrece un alojamiento sencillo y c贸modo, con acceso directo a los embarcaderos que conectan con una isla habitada por apenas unas 500 personas.
Estas playas escondidas entre la selva siguen siendo uno de los recorridos por carretera favoritos de los habitantes de Sao Paulo, que regresan una y otra vez durante sus vacaciones. Los turistas internacionales, sin embargo, siguen siendo escasos y el ingl茅s rara vez se habla.
Los cai莽aras reciben con hospitalidad a quienes llegan, aunque mantienen un fuerte sentido de pertenencia que recuerda al visitante que est谩 entrando en una comunidad con identidad propia.
Todos son bienvenidos a quedarse el tiempo que deseen, siempre que est茅n dispuestos a adaptarse al marcado acento cai莽ara, al ritmo de las mareas, a las comunidades estrechamente unidas y a las sinuosas carreteras de la costa.
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