Emma Confesor estaba embarazada de su cuarto hijo cuando una pregunta que nunca hab铆a imaginado comenz贸 a quitarle el sue帽o: 驴Tendr铆a su beb茅 un futuro mejor con otra familia? Confesor, de 39 a帽os, emigr贸 de Puebla, M茅xico, hace m谩s de dos d茅cadas. Pero la incertidumbre generada por el intento del presidente Donald Trump de poner fin a la ciudadan铆a por nacimiento la llev贸 a considerar dar en adopci贸n a su beb茅.
Como ella, muchas familias inmigrantes est谩n comenzando a considerar decisiones que pueden cambiarles la vida mucho antes de que ocurra un arresto o una deportaci贸n.
En todo el pa铆s, el aumento de los operativos migratorios y las batallas legales en torno a pol铆ticas de larga data est谩n obligando a muchas familias a prepararse para situaciones que antes consideraban impensables.
Algunas han abandonado Estados Unidos despu茅s de d茅cadas de haber construido una vida aqu铆. Otras personas, como Confersor, han considerado dar en adopci贸n a un beb茅 a煤n no nacido para ofrecerle un mejor futuro.
Hay padres que han designado tutores para sus hijos en caso de ser detenidos o deportados, mientras otros han dejado de trabajar, hacer compras o incluso salir de sus casas y dependen de vecinos e iglesias para realizar tareas cotidianas.
Son decisiones profundamente personales. Algunas son irreversibles.
Y sus consecuencias afectan cada vez m谩s a personas que no son indocumentadas. En familias con estatus migratorios mixtos, ciudadanos estadounidenses han quedado solos al cuidado de sus hijos despu茅s de la deportaci贸n de su pareja, mientras otros han optado por abandonar el pa铆s para evitar que sus familias sean separadas.
El resultado es un impacto menos visible que se siente dentro de hogares, escuelas, iglesias y lugares de trabajo, mientras las familias intentan tomar decisiones dif铆ciles antes de que una intervenci贸n de ICE altere por completo su futuro.
鈥淣o me parec铆a justo que el beb茅 no tuviera la ciudadan铆a鈥, dijo Confesor entre l谩grimas. 鈥淗ab铆a considerado la adopci贸n para que el beb茅 pudiera tener un mejor futuro鈥.
Durante semanas, esa posibilidad la atorment贸. Confesor dijo que ten铆a dificultades para dormir ante el temor de que su hijo pudiera verse privado del futuro que ella consideraba que deb铆a tener todo beb茅 nacido en Estados Unidos.
Y Confesor no era la 煤nica.
En una demanda de la Uni贸n Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en ingl茅s) contra la orden ejecutiva de Trump, una mujer embarazada dijo que estaba tan desesperada por asegurarse de que su hijo naciera como ciudadano estadounidense que le pregunt贸 a su m茅dico si pod铆a inducirle el parto para que naciera antes de que la medida pudiera entrar en vigor. Su m茅dico se lo desaconsej贸.
Entonces lleg贸 la decisi贸n que lo cambi贸 todo.
El 30 de junio, la Corte Suprema determin贸 que la Enmienda 14 garantiza la ciudadan铆a por nacimiento y rechaz贸 el intento del Gobierno de poner fin a la ciudadan铆a autom谩tica para muchos hijos de padres no ciudadanos nacidos en territorio estadounidense.
Para Confesor, el temor que hab铆a marcado su embarazo comenz贸 a disiparse.
鈥淢e siento aliviada鈥, dijo. 鈥淪egu铆a pensando: 鈥楴o es justo鈥. No estaba durmiendo bien porque me preocupaba que esto pudiera afectarme. Y no solamente a m铆, sino a tantas madres que van a tener beb茅s aqu铆鈥.
Para ella, el caso nunca se trat贸 煤nicamente de su propio hijo.
鈥淐omo madre, esto me afecta profundamente. 驴Por qu茅 atacar a la nueva generaci贸n?鈥, dijo.
鈥淎hora estoy feliz sabiendo que no lo aprobaron鈥, agreg贸. 鈥淢i beb茅 seguir谩 siendo ciudadano, al igual que todos los beb茅s que vengan despu茅s鈥.
Mientras Confesor tem铆a por el futuro de su beb茅, otros padres se preparaban ante la posibilidad de no estar presentes para criar a sus hijos.
En Maryland, una madre salvadore帽a firm贸 documentos legales nombrando al padre Vidal Rivas, sacerdote de su iglesia, como tutor temporal de su hijo de 7 a帽os en caso de que ella y su esposo fueran deportados.
鈥淣o es f谩cil firmar un documento en el cual uno siente que est谩 entregando a su hijo a otra persona鈥, dijo en entrevista con CNN.
La incertidumbre, asegur贸, hab铆a comenzado a afectar su salud.
鈥淧ensar y pensar鈥 hasta mi salud siento que la tengo mal porque uno no sabe鈥, dijo. 鈥淵o, sinceramente, he estado en mi casa, solo pidi茅ndole a Dios que se haga la voluntad de 茅l鈥.
Ella forma parte de un creciente n煤mero de padres inmigrantes que est谩n preparando planes de emergencia en caso de ser detenidos o deportados.
En la Iglesia Episcopal St. Matthew鈥檚, en Hyattsville, Maryland, Rivas ha sido designado tutor legal de emergencia de al menos 31 menores cuyos padres temen ser detenidos o deportados.
鈥淢uchos de estos padres no tienen otros familiares en el pa铆s鈥, dijo Rivas. 鈥淎lgunos quieren que sus hijos se queden aqu铆. Yo tendr铆a que hacerme responsable legalmente de ellos para que puedan seguir estudiando y tengan lo que necesitan. Otros padres quieren que sus hijos terminen la escuela secundaria y despu茅s sean enviados para reunirse con ellos鈥.
Rivas dijo que continuar谩 desempe帽ando ese papel mientras las familias lo necesiten.
鈥淓s realmente como si fueran tus propios hijos鈥, dijo.
Sin embargo, muchas familias son separadas antes de tener la oportunidad de preparar un plan.
Una investigaci贸n de CNN publicada en septiembre encontr贸 que m谩s de 100 menores ciudadanos estadounidenses, desde reci茅n nacidos hasta adolescentes, hab铆an quedado sin sus padres despu茅s de operativos migratorios. Algunos fueron acogidos por familiares, vecinos o amigos de la familia. Otros terminaron bajo cuidado temporal del Estado.
En Oregon, una pareja cont贸 a CNN que tuvo que hacerse cargo inesperadamente de cuatro ni帽os despu茅s de que ambos padres fueran detenidos. La primera noche, los menores durmieron con la misma ropa que llevaban puesta porque no ten铆an pijamas. Semanas despu茅s, segu铆an preguntando: 鈥溌縈am谩 y pap谩 no van a volver a casa?鈥.
Defensores del bienestar infantil y abogados dicen que casos como estos est谩n llevando a m谩s padres a buscar formas de proteger a sus hijos antes de que ocurra una emergencia.
Para algunas familias, marcharse se ha convertido en la 煤nica decisi贸n que todav铆a sienten que pueden tomar por s铆 mismas.
Abdiel y Adilene Dom铆nguez hab铆an construido pr谩cticamente toda su vida en Minnesota. Abdiel lleg贸 de M茅xico a los 6 a帽os y Adilene cuando era apenas una beb茅. Ambos estaban amparados por el programa de Acci贸n Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en ingl茅s), que protege temporalmente de la deportaci贸n y otorga autorizaci贸n de trabajo a ciertos inmigrantes que llegaron a Estados Unidos siendo ni帽os, pero no les concede un estatus migratorio permanente.
Se casaron, tuvieron cuatro hijos, compraron una casa y abrieron una iglesia en Minneapolis. Pero a medida que aumentaron los operativos migratorios, contaron a CNN que comenzaron a sentir miedo de ir a las tiendas o enviar a sus hijos a la escuela. Abdiel tambi茅n dijo que le informaron que cancelar铆an su licencia comercial de conducir.
En lugar de esperar a ver qu茅 ocurr铆a, vendieron su casa, sus veh铆culos y sus pertenencias y se fueron a M茅xico.
Siete meses despu茅s, viven con la madre de Abdiel en Morelos. Sus hijos tienen dificultades con el espa帽ol y enfrentan obst谩culos para inscribirse en la escuela, mientras sus padres intentan adaptarse a un pa铆s que ya no les resulta familiar.
鈥淣o conozco nada de M茅xico鈥, dijo Adilene a CNN. 鈥淭odo lo que conozco es Minnesota. Estoy en shock鈥.
Los Dom铆nguez se fueron por su cuenta, sin acogerse a un programa federal. Pero la presi贸n que describen coincide con una estrategia m谩s amplia del Gobierno de Trump para incentivar a los inmigrantes a salir voluntariamente del pa铆s.
Project Homecoming, una iniciativa de US$ 915 millones, ofrece vuelos gratuitos y pagos de hasta US$ 2.600 a inmigrantes que salgan del pa铆s a trav茅s de la aplicaci贸n CBP Home. Un documento interno del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en ingl茅s), revisado por CNN en marzo, mostr贸 que cerca de 72.000 personas hab铆an salido mediante el programa; m谩s de la mitad ya estaban bajo custodia de ICE cuando se inscribieron.
Adem谩s, m谩s de 35.000 casos en tribunales de inmigraci贸n terminaron en salida voluntaria durante el a帽o fiscal 2025, frente a aproximadamente 9.000 el a帽o anterior.
Las consecuencias tambi茅n est谩n alterando la vida de ciudadanos estadounidenses que forman parte de familias con estatus migratorios mixtos.
En Pittsburgh, CNN acompa帽贸 a Julio Mendoza, un inmigrante mexicano indocumentado que viv铆a en Estados Unidos desde los 11 a帽os, mientras se preparaba para irse junto a su esposa estadounidense, Sasha, y sus tres hijos, todos ciudadanos estadounidenses.
Sasha dijo que tem铆an que Julio pudiera ser detenido un d铆a y simplemente no regresara a casa. En lugar de correr ese riesgo, la familia decidi贸 mudarse junta a M茅xico.
鈥淭odo lo que hacemos, lo hacemos juntos鈥, dijo Julio a CNN.
Para familias como los Dom铆nguez y los Mendoza, marcharse les dio cierto control sobre cu谩ndo y c贸mo salir del pa铆s y sobre la posibilidad de hacerlo juntos. Pero sus historias tambi茅n ponen en perspectiva lo que significa irse 鈥渧oluntariamente鈥.
Para algunos, la decisi贸n es entre marcharse bajo sus propios t茅rminos, dejando atr谩s casas, negocios, carreras y comunidades que tardaron d茅cadas en construir, o esperar a que una detenci贸n o deportaci贸n decida su futuro.
Y en familias con estatus migratorios mixtos como los Mendoza, esa decisi贸n significa que c贸nyuges e hijos ciudadanos estadounidenses tambi茅n est谩n abandonando su propio pa铆s.
Para las familias que se quedan, el impacto suele sentirse de una manera m谩s silenciosa, en las rutinas que poco a poco dejan atr谩s.
En distintas partes del pa铆s, inmigrantes han dejado de ir a trabajar, han mantenido a sus hijos fuera de la escuela y han evitado tiendas, iglesias y otros lugares que antes formaban parte de su vida cotidiana.
La pastora Jacobita Cortes, de la Iglesia Metodista Unida en Chicago, dijo que el miedo ha cambiado el ritmo de vida de su comunidad.
鈥淓st谩n con miedo para ir a la tienda, al supermercado鈥, dijo Cortes a CNN. 鈥溌緼 d贸nde va nuestra gente? A los supermercados donde uno va a comprar sus tortillas, su carne; a la iglesia donde uno va a agradecer a Dios鈥.
Algunas iglesias, explic贸, han trasladado sus servicios a internet, mientras las congregaciones ayudan a familias que tienen demasiado miedo de salir de sus casas a pedir alimentos o coordinar con vecinos y voluntarios qui茅n puede recoger a sus hijos en la escuela.
鈥淪i alguien necesita que le vayan a hacer su compra, solamente tiene que levantar un tel茅fono y hacer llamadas鈥, dijo Cortes. A los padres que sienten miedo, agreg贸, les recomienda 鈥渂uscar la manera de que alguien les ayude, un vecino o alguien que pueda ir a recoger a los ni帽os de la escuela鈥.
El mismo patr贸n se repite en otros lugares. En Minneapolis y Nueva Orleans, CNN encontr贸 tiendas y restaurantes antes concurridos que se han ido quedando vac铆os durante operativos federales de inmigraci贸n, mientras algunos inmigrantes evitan ir al trabajo y algunos padres mantienen a sus hijos fuera de la escuela.
En Little Haiti, en Brooklyn, calles y negocios normalmente concurridos se han quedado m谩s vac铆os despu茅s de que el Gobierno de Trump pusiera fin al Estatus de Protecci贸n Temporal (TPS, por sus siglas en ingl茅s) para los haitianos.
Para algunos inmigrantes, quedarse en Estados Unidos significa ahora reducir cada vez m谩s los espacios de su vida cotidiana: d贸nde trabajan, compran, practican su fe, env铆an a sus hijos y hasta si salen o no de sus casas.
El miedo ya no se limita a la posibilidad de una deportaci贸n. Est谩 cambiando lo que significa llevar una vida normal.
Carolina Peguero, Priscilla Alvarez, Zoe Sottile, Blake Ellis, Melanie Hicken, Anna-Maja Rappard y Kyung Lah contribuyeron a este informe
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